Escapadas por España

Tierra de acantilados. Fuciño de porco, Estaca de Bares y Vixia de Herbeira. Galicia, cántabrico occidental

En la ruta de Viveiro a Cedeira se puede ver la más salvaje unión entre mar y tierra, llena de altos acantilados, playas de arena blanca, cabos y rías fértiles de mariscos y pescado y pequeños pueblos pesqueros; aquí se puede ver el mar como en pocos otros sitios

En Viveiro se tiene que ir al mirador de San Roque a escasos 5km por una pista que sube por la montaña. En la cima está la hermita y desde el mirador se puede contemplar toda la ría de Viveiro. Además el lugar está acondicionado con un merendero con bancos y mesas, además de parrillas, para uso público para comer al aire libre.

Desde Viveiro la primera parada es Fuciño de Porco. Se encuentra a unos 15 minutos y se tiene que dejar el coche aparcado para hacer la última parte caminado otros 15 minutos por una pista de tierra. Estos meses por la medidas del covid es necesario reservar entrada en la web del ayuntamiento de O Vicedo, aunque es gratuito el aforo está limitado a 25 personas cada 45 minutos. O Fuciño de Porco es una punta de tierra que penetra en el mar con un parecido a cómo su nombre dice el hocico del cerro. El lugar es mágico para aquellos que les guste la fotografía y se puso de moda gracias a las fotos de instagram en las que aparecían sus pasarelas por el acantilado.

Hay muy buenos sitios para comer. Yo recomiendo el restaurante Casa Fanego, masón especializado en los productos del mar con pescado greco de la ria y los mejores mariscos. Tiene vistas a la playa de San Román, uno de los bonitos y tranquilos arenales de la zona. casafanego.com

La próxima parada es el lugar más septentrional de la Península Ibérica, punta Estaca de Bares, donde se encuentra el faro del mismo nombre. Desde el alto de sus acantilados soplados por el viento se puede contemplar el mar salvaje e infinito de un inesperado color turquesa con las olas rompiendo contra las rocas, mientra pequeños barcos de pesca que parecen miniaturas desde nuestro punto pasar valientemente por delante en busca de su lugar para faenar.

Antes del desvío al faro de estaca de Bares, continuando recto por la carretera principal se encuentra el pueblo pesquero de Bares. Pequeño y aislado solo se llega si se busca llegar. Su pequeño puerto de lanchas y dos pequeñas playas En un lugar perfecto para una pequeña parada para tomar algo en un suspiro de tranquilidad con la vista de la ría al frente.

El banco más bonito del mundo” se encuentra a poco más de 15 minutos en la parroquia de Loiba, en los acantilados de Loiba se puede ir en coches hasta el mismo banco y desde el podemos divisar una preciosa imagen de acantilados y mar infinito. La realidad supera lo que se puede ver en una foto y lo que se puede describir con palabras.

Siguiendo la ruta pasamos por Ortigueira y seguimos hasta Cariño, pueblo pesquero azotado por el mar con casas de múltiples colores. Al pasar Cariño a cuatro kilómetros se encuentra el faro de cabo Ortegal. Menos conocido que estaca de Bares por no tener la mística de ser el lugar más septentrional, cabo Ortegal es sin embargo probablemente más bonito e impresionante. Cuenta con únicamente un faro en lo alto de un acantilado más alto que los anteriores. Un lugar imprescindible y para ver los escarpados acantilados.

De vuelta a Cariño por una estrecha carretera comarcal comienza un subida continua por montes con caballos y turbinas eólicas, se sube y se sube, por la ruta de los miradores, el más llamativo los acantilados de Vixia de Herbeira en la costa Ártabra, con de 800 metros de altura, son los acantilados más altos de Europa solo tras los fiordos noruegos.

Siguiendo la ruta de los miradores está el mirador De la Cruz de Teixidelo desde dónde se aprecia la aldea de Teixido y los acantilados de Herbeira. En Teixido se encuentra el santuario de San Andrés de Teixido, donde la leyenda dice que si no vas de vivo irás tres de muerto.

Camino a Cedeira ponemos fin a esta ruta de un día por las rías y acantilados de norte de la provincia de A Coruña. Por la zona se puede continuar con un día de playa en Valdomiño, playa de arena blanca, larga y abierta al mar, perfecta para pasar el día y para deportes náuticos como el surf. Si en lugar de playa se quiere difrutar de un día de naturaleza se puede ir a las Fragas do Eume, desde el monasterio de Caaveiro se inician rutas de senderismo por este bosque autóctono que rodea al río Eume y de belleza única.

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