Salento, valle del Cocora

Arriba otra vez a las 6am. Tomamos un desayuno con tostadas con tomate y huevos revueltos preparados por Fernando y la encargada de la finca nos consiguió un willy particular que nos llevaría desde el alojamiento hasta El Valle del Cocora. Nos costó 46000COP los 4. Desde Salento en un Jeep compartido cuesta 4000COP cada uno pero teníamos que esperar por el bus que nos costaría 1200COP, por lo que decidimos que era más cómodo y rápido ir en Jeep propio.

Llagamos al Cocora a las 9 am. Al lado del aparcamiento de Jeeps hay varios alojamientos muy simples, tiendecillas de souvenirs y de comestibles, donde compramos unos bocadillos de guayaba, además, hay una cafetería gourmet. Al llegar nos asaltan para que cojamos los recorridos a caballo pero no nos interesa. Comenzamos a caminar para comenzar la ruta. En el pueblo nos llamó la atención la presencia del ejército colombiano por lo que la seguridad era alta. Saliendo del pueblo en dirección contraria a Salento, a la derecha se encuentra el comienzo del camino de ascenso por el bosque de palma de cera con una caseta a la entrada donde cobran 4000COP por persona para la entrada al valle dado que el camino pasa por una finca privada.

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Las palmas de cera son un tipo de palmera que pueden llegar a medir 60m y son el árbol nacional de Colombia. Comenzamos a subir por la escarpada ladera entre las impresionantes palmas, la pendiente subida es de vértigo y las vistas al llegar arriba increíbles. Continuamos ascendiendo hacia el primer mirador Del valle y posteriormente salimos a camino principal y continuamos por el medio de un bosque de Niebla.

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El tiempo estaba nublado y la temperatura era agradable, por suerte no hacía sol que haría más dura la caminata. La abundancia de la naturaleza es increíble y no había 2 árboles iguales juntos, plantas de todos los colores y de múltiples formas.

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Al llegar arriba se encuentra el refugio de montaña, las vistas del valle rodeado de montañas son increíbles. El refugio tiene chocolate caliente, agua y refrigerios. Nosotros paramos a comer el bocadillo y beber algo de agua y seguimos nuestro camino ahora cuesta abajo.

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El descenso es precioso por el medio de bosque selvático frondoso lleno de riachuelos. No nos esperábamos un lugar tan bonito. Continuando el descenso se llega al río Quindío que cruzaremos en varias ocasiones por encima de troncos y puentes colgantes.

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Nos sorprendió que se puede hacer la ruta a caballo, no esperaría que un caballo pudiese pasar por esos caminos escarpados en medio de tanta vegetación. Al ser domingo había bastante gente. Al llegar a la zona de los colibríes varios españoles que salían nos recomendaron no ir dado que había mucha gente por lo que los colibríes eran difíciles de ver. Además llevaba media hora llegar desde la entrada que cuesta 5000COP. Seguimos las recomendaciones y no fuimos, dimos vuelta y seguimos el río Quindío por el camino a través del bosque hasta salir a una prado con vacas de vuelta al Cócora. Al salir nos cobraron 3000COP cada uno.

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Pasamos por el criadero de truchas y tras 12km completamos el recorrido en 5h y estamos de vuelta en Cocora. Fuimos al aparcamiento de Jeeps y cogimos uno de vuelta por 4000COP cada uno, de nuevo iba lleno, éramos 14 + el conductor y nos tocó de nuevo ir de pie detrás.

Llegamos a Salento reventados y fuimos a comer una trucha a Dónde Laurita, restaurante que nos habían recomendado y el más concurrido del lugar, trucha + patacón 22000COP, el patacón era gigante, lo acompañamos de limonada y unos chorizos de entrante, todo riquísimo pero no tanto como la trucha de ayer. Al acabar nos hacía falta un café, queríamos uno bueno, no tinto, para espabilarnos, hay varias cafeterías “gourmet” en la calle real y nos tomamos unos cafés y unas tartas en La Postre, estás cafeterías suelen tener unos precios similares a España, es decir caros para ser Colombia. Dimos vuelta por Salento donde hay tiendas de artesanía, sombreros, joyería barata, bolsos Wayuu, bolsos de la Guajira, productos de madera y cuero y mucho más.

Para volver al hotel fuimos a la estación de buses a las afueras del pueblo y cogimos el primer bus que salía dado que todos pasaban por Boquia, donde está nuestro hotel. Cómo es la primera parada te puedes subir a cualquier bus que haya sitio y toca ir de pie. En 15 minutos estábamos para relajarnos en el jardín del hotel.