Subida al nevado de Santa Isabel

Hoy iba a ser el día más duro de nuestro viaje, pera también iba a ser un día muy especial con una experiencia increíble. Nos levantamos a las 4 am porque nos venían a buscar a las 4:30, nosotros fuimos con Montain trips colombia. La empresa da a elgir el lugar de recogida entre alojamientos de Pereira, Manizales o Santa Rosa del Cabal. Para subir al Nevado Santa Isabel, que se encuentra dentro del Parque Nacional Natural de Los Nevados, es necesario un guía para estar en el parque.

Puntuales a las 4:30 estaban en la puerta para recogernos nuestro guía Cesar y el conductor. El viaje iba ser duro y lo sabíamos por 2 motivos, la duración de 3 horas y media de viaje en un 4×4, en el que íbamos 6 viajeros, el guía y el conductor; subiendo por un camino de tierra en malas condiciones; y  por el ascenso qué haríamos hasta los 4900m de altitud. Sorprendentemente, al final lo peor no fue el mal de altura, que apenas nos afectó, sino el viaje en coche. Ha sido el peor viaje en coche en que hemos ido y probablemente vayamos a ir. Se sube hasta el PNN únicamente por un camino de tierra en muy malas condiciones con piedras, barro y en ascenso por lo que íbamos continuamente zarandeándonos, saltando e intentando no darnos con la cabeza en el techo del 4×4 que iba a unos 10km/h. Si imagináis un viaje duro por un mal camino deciros que será peor de lo que imagináis. A las 6 amaneció y pudimos empezar a ver el paisaje por dónde viajamos, primero un bosque frondoso y posteriormente un páramo para pasto de ganado bovino. Antes había bosque pero la zona había sido deforestada hace más de cien años para su uso para la ganadería. En la zona se ven granjas aisladas y a los ganaderos en los prados ordeñando a mano a las vacas. Nos contaron que se levantan cada día a las 3am para ordeñar y se pasan horas, después ponen la leche sobre burros o caballos y lo transportan a su casa. A la vuelta, ya al atardecer los vimos de nuevo ordeñando a las vacas. Una vida dura, aislada de todo en estas montañas ya a más de 3mil metros de altitud.

Seguimos ascendiendo y a la hora y media paramos para un pequeño descanso, muy necesario. Aún quedaban hora y media para llegar al desayuno. Continuamos el camino por medio del bosque preandino y los prados con vacas. En la lejanía se veían los pueblos y ciudades en los valles y la cordillera por la que estábamos ascendiendo. La belleza del paisaje compensaba la dureza del viaje.

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A las tres horas de viaje alcanzamos el hospedaje de montaña donde recibiríamos nuestro desayuno compuesto por arepas, chocolate caliente hecho en agua, un bollo de pan y huevos revueltos. El desayuno fue sencillo pero nos dió fuerzas… comenzábamos.

Nos dirigimos caminando a la cabaña del guarda del parque a las puertas del PNN cerca de la cabaña de desayuno. Previamente en la reserva con la compañía ya nos pidieron todos los datos y ellos se encargaron de hacer la reserva con antelación para nuestra entrada en el parque, a pesar de ello es necesario llevar el pasaporte y apuntar nuestros nombres. Antes de entrar el guarda nos da una breve explicación sobre el parque compuesto por 14 volcanes y con 4 glaciares o nevados y sobre la regresión que algunos de ellos están sufriendo por el cambio climático. El nevado más grande es el Nevado de Ruiz pero no se puede acceder al el por tratarse de un volcán activo cuya erupción hace unos años mató a miles de personas por la avalancha que se produjo y causó grandes estragos.

Ahora si comienza la bueno. Comenzamos el ascenso junto a otro grupo y 2 guías. La ruta a pie no es compleja, la mayor parte de la ruta tiene un camino bien marcado y el resto es de dificultad moderada, pero estábamos a 3850 m de altura e íbamos a llegar al borde del glaciar a 4690 m y nosotros nunca habíamos estado a tanta altura por lo que no teníamos ni idea de cómo iba a reponder nuestro cuerpo.

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A 3850m de altitud había una sensación térmica de frío, el cielo estaba cubierto de nubes y había niebla. Nos habíamos preparado para el frío y trajimos en nuestras mochilas ropa de montaña que no volveríamos a usar en el resto de viaje por Colombia. Se recomienda calzado de montaña, camiseta y pantalón térmico, un jersey, pantalón de montaña, abrigo, guantes y algo que cubra la cara y la cabeza. César nos dió los palos de treking y la comida para cada uno, además de un poncho para el agua en caso de que lloviese. Aún que es el trópico a esa altura ibamos a estar cerca de los 0 grados y la sensación térmica cerca del Nevado es de mucho frío.

 

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Durante el ascenso César nos explica los cambios en la vegetación según vamos ascendiedo, las diferencias entre páramo alto, medio y bajo y más arriba el paramillo, terreno con roca volcánica cubierto de musgo y pequeños arbustos.

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A lo lejos se puede ver el Nevado de Ruiz, rodeado de una nube que no se marchaba nunca, posteriormente pudimos ver que eran gases y vapor que emanaba el volcán.

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El final de la subida hay un par de cuestas más empinadas y a algunos compañeros del grupo les empieza a efectar la altura, pero por suerte no es lo suficiente grace y todos podemos continuar. César va haciendo pequeños descansos cada 200m de ascenso para beber o comer algo pequeño y reponer fuerzas. Es importante hacerlo aunque no te notes cansado o no tengas dado que debido a la altura siempre hay que estar bien hidratado y subir lentamente aunque haya fuerzas para correr más.

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 Finalmente llegamos al valle glaciar y al fondo se apreciaba el el glaciar. La imagen es espectacular a la par de desoladora dado que se puede commprobar el rápido retroceso del glaciar en los últimos años. Según avanzamos en las piedras está apuntado hasta donde llegaba el glaciar cada año y actulmente había retrocedido cientos de metros. A la velocidad actual es posible que desaparezca en menos de 10 años.

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Fuimos hasta el pie del glaciar pero hacía mucho frío con la ropa que llevábamos por lo que no aguantamos más que 10 minutos desgraciadamente.

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Por lo que comenzamos a bajar. El paisaje de montaña es inhospito, silencioso, solo el sonido del aire en nuestros oídos y montañas en el horizonte. A veces se puede contemplar el condor volar pero nosotros no tuvimos esa suerte.

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Es una experiencia inolvidable y muy recomendada si os vais a Colombia, no la dejéis pasar. Colombia es multidiversa y a parte de playa y selva también sorprende poder subir momntañas de casi 5000m y ver glaciares.