Salento, hacienda cafetera

Otro día de nuevo levantamos a las 6, nuestro horario habitual dado que en España son las 12 de la mañana por lo que no era tanto madrugar. Salía el sol y se escuchaban los gallos cantar. El paisaje por la ventana era precioso.

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Eran las últimas horas en Santa Rosa del Cabal y tocaba dirigirse a Salento. El desayuno comenzaba a las 8 pero al estar despiertos y tras preparar las cosas para irnos estuvimos al sol en la finca viendo los pájaros y cómo sacaban los caballos y en definitiva disfrutando de la naturaleza y el entorno idílico. Queríamos hacer la ruta a caballo y habíamos quedado con Omar, el conductor, a las 09:45 para que nos llevase a Salento. Amablemente la cocinera del restaurante nos preparó el desayuno antes de abrir a las 8, tinto (café colombiano hecho con los granos de café sobrantes y de mala calidad azucarado para darle un mejor sabor), arepa, tostadas y revuelto de huevo. Ya comidos, hicimos la ruta en caballo, había 15 min, 30 min y 1h. Hicimos la de 30min porque no teníamos más tiempo, precio 30000COP. El paseo fue por los alrededores de la finca. Éramos todos principiantes pero los caballos eran muy mansos y obedientes y se sabían la ruta de memoria pues ese era su trabajo.

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Al acabar ya nos estaba esperando Omar que nos llevó a Salento. El viaje duró 1h y 15min, nos cobró 100000COP. Nuestra experiencia es que es mejor ir con conductor, las carreteras están bien pero conducen muy mal y rige la ley del mas fuerte. De camino había que pagar peaje 12000COP.

Llegamos a las 11:15 a nuestro alojamiento por 2 días en las afueras de salento: Ecohotel Piedemonte. A nuestra llegada nos quedamos anonadados por la belleza del lugar, mejor de lo que esperábamos y de lo que mostraban las fotos en la web. En recepción nos explicaron que ver en salento y nos dieron indicaciones para volver caminando de la finca cafetera y la vuelta por el Cócora y cómo llegar y desplazarnos por la zona. Muy amables.

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Nos fuimos a Salento y como teníamos reservado el tour cafetero en la Hacienda de El Ocaso a las 15 h teníamos tiempo para dar un paseo por Salento y comer allí. Salento tiene como todos los pueblos colombianos una plaza central con una iglesia, la plaza de Simón Bolívar como correspondía, y en el centro está la estatua a caballo del mismo. La iglesia del pueblo no tenía nada en particular pero el edificio del ayuntamiento si me pareció bonito, era un edificio típico colombiano con los maderos pintados de azul y las paredes blancas, además estaba la comisaría de policia y una docena de restaurantes, además de puestos callejeros y mucho bullicio. En la plaza es dónde se cogen los Willis, vehículo usado en la zona para el transporte de turistas a distintos destinos. Los coches son Jeeps antiguos usudos hoy en día para llevar turistas por caminos y carreros. Hay una caseta donde compras el billete para el viaje, preguntamos el horario y el Jeep a las fincas cafeteras salía a las 14h.

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De la plaza central sale una de las calles más turística de toda Colombia, la Calle Real con múltiples puestos de artesanía, joyas, sombreros, souvenirs, cafeterías y restaurantes.

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Al final de la calle se encuentran las escaleras para subir al mirador, stiene cientos de escalones pero merece la pena, arriba de todo se puede contemplar el pueblo y bajando a la izquierda hay otro mirador precioso desde donde se ve El Valle de Cocora y las vistas son los impresionantes.

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Hacía mucho sol y un calor asfisiante, bajamos y fuimos a comer a un sitio que nos había recomendado Omar, el restaurante Andrea, comimos trucha al ajillo. El sitio es un restaurante poco vistoso de puerta verde en la calle rea, y aunque la trucha no sabía a ajo como decía su nombre, la trucha estaba deliciosa y por solo 16000COP, de acompañamiento la dueña nos trajo jugo de maracuyá riquisimo también.

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Satisfechos con la comida vamos a la pl de Simón Bolívar a coger el Jeep a la finca cafetera. El Jeep es compartido cuesta 3000COP y van subiendo turistas hasta que no caben más, literalmente, subimos 14 y nosotros tuvimos que ir de pie atrás. Se sale del pueblo y se va por un camino de tierra y el conductor va parando en las distintas fincas.

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Finalmente llegamos a finca El Ocaso que era la última en el viaje. La finca es un edificio de madera muy colorido, típico edificio colombiano y con un olor a café en el ambiente. El tour nos costó 20000COP. Haríamos el tour tradicional de 1h30min. Nosotros lo reservamos con antelación pero se puede coger allí mismo. Hay varias horas al día en español, primero a las 9 am y último a las 15h y en inglés, último a las 16h. Además del tour tradicional hay el tour especial más largo y completo. En el tour Sebastián, el guia del tour, nos enseñó el proceso del café, nos dio un canastito y lo primero fue enseñarnos las diferentes variedades de árboles de café y de granos de café y el proceso de plantación, crecimiento y abono de las plantas. Después nos invitó a recoger granos en las plantas de café pero como no era temporada casi todos estaban verdes y no eran válidos, pero fue entretenido estar en el medio de las plantas. Después nos enseñó el proceso de selección, lavado y secado del grano y finalmente nos prepararon un café filtrado que estaba riquísimo, sin azúcar ni leche ni adictivos con un sabor afrutado buenísimo.

Eran las 16:30 compramos una bolsa de café en grano de la finca y volvimos caminando de vuelta al hotel por El Valle. El camino nos llevó 1h50 min y llegamos cuando se estaba haciendo de noche.

Al llegar al hotel nos tomamos una limonada de coco y una cerveza Club Colombia, estaba buena y supo a gloria. Nos relajamos en el jardín del hotel hasta irnos a dormir a las 9pm para mañana estar descansados para ir al Cocora.

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Salento, valle del Cocora

Arriba otra vez a las 6am. Tomamos un desayuno con tostadas con tomate y huevos revueltos preparados por Fernando y la encargada de la finca nos consiguió un willy particular que nos llevaría desde el alojamiento hasta El Valle del Cocora. Nos costó 46000COP los 4. Desde Salento en un Jeep compartido cuesta 4000COP cada uno pero teníamos que esperar por el bus que nos costaría 1200COP, por lo que decidimos que era más cómodo y rápido ir en Jeep propio.

Llagamos al Cocora a las 9 am. Al lado del aparcamiento de Jeeps hay varios alojamientos muy simples, tiendecillas de souvenirs y de comestibles, donde compramos unos bocadillos de guayaba, además, hay una cafetería gourmet. Al llegar nos asaltan para que cojamos los recorridos a caballo pero no nos interesa. Comenzamos a caminar para comenzar la ruta. En el pueblo nos llamó la atención la presencia del ejército colombiano por lo que la seguridad era alta. Saliendo del pueblo en dirección contraria a Salento, a la derecha se encuentra el comienzo del camino de ascenso por el bosque de palma de cera con una caseta a la entrada donde cobran 4000COP por persona para la entrada al valle dado que el camino pasa por una finca privada.

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Las palmas de cera son un tipo de palmera que pueden llegar a medir 60m y son el árbol nacional de Colombia. Comenzamos a subir por la escarpada ladera entre las impresionantes palmas, la pendiente subida es de vértigo y las vistas al llegar arriba increíbles. Continuamos ascendiendo hacia el primer mirador Del valle y posteriormente salimos a camino principal y continuamos por el medio de un bosque de Niebla.

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El tiempo estaba nublado y la temperatura era agradable, por suerte no hacía sol que haría más dura la caminata. La abundancia de la naturaleza es increíble y no había 2 árboles iguales juntos, plantas de todos los colores y de múltiples formas.

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Al llegar arriba se encuentra el refugio de montaña, las vistas del valle rodeado de montañas son increíbles. El refugio tiene chocolate caliente, agua y refrigerios. Nosotros paramos a comer el bocadillo y beber algo de agua y seguimos nuestro camino ahora cuesta abajo.

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El descenso es precioso por el medio de bosque selvático frondoso lleno de riachuelos. No nos esperábamos un lugar tan bonito. Continuando el descenso se llega al río Quindío que cruzaremos en varias ocasiones por encima de troncos y puentes colgantes.

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Nos sorprendió que se puede hacer la ruta a caballo, no esperaría que un caballo pudiese pasar por esos caminos escarpados en medio de tanta vegetación. Al ser domingo había bastante gente. Al llegar a la zona de los colibríes varios españoles que salían nos recomendaron no ir dado que había mucha gente por lo que los colibríes eran difíciles de ver. Además llevaba media hora llegar desde la entrada que cuesta 5000COP. Seguimos las recomendaciones y no fuimos, dimos vuelta y seguimos el río Quindío por el camino a través del bosque hasta salir a una prado con vacas de vuelta al Cócora. Al salir nos cobraron 3000COP cada uno.

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Pasamos por el criadero de truchas y tras 12km completamos el recorrido en 5h y estamos de vuelta en Cocora. Fuimos al aparcamiento de Jeeps y cogimos uno de vuelta por 4000COP cada uno, de nuevo iba lleno, éramos 14 + el conductor y nos tocó de nuevo ir de pie detrás.

Llegamos a Salento reventados y fuimos a comer una trucha a Dónde Laurita, restaurante que nos habían recomendado y el más concurrido del lugar, trucha + patacón 22000COP, el patacón era gigante, lo acompañamos de limonada y unos chorizos de entrante, todo riquísimo pero no tanto como la trucha de ayer. Al acabar nos hacía falta un café, queríamos uno bueno, no tinto, para espabilarnos, hay varias cafeterías “gourmet” en la calle real y nos tomamos unos cafés y unas tartas en La Postre, estás cafeterías suelen tener unos precios similares a España, es decir caros para ser Colombia. Dimos vuelta por Salento donde hay tiendas de artesanía, sombreros, joyería barata, bolsos Wayuu, bolsos de la Guajira, productos de madera y cuero y mucho más.

Para volver al hotel fuimos a la estación de buses a las afueras del pueblo y cogimos el primer bus que salía dado que todos pasaban por Boquia, donde está nuestro hotel. Cómo es la primera parada te puedes subir a cualquier bus que haya sitio y toca ir de pie. En 15 minutos estábamos para relajarnos en el jardín del hotel.